Se acerca el fin de ano, puede ser una época de alegría, unión y celebración, pero también puede traer consigo sentimientos de nostalgia y melancolía, especialmente para los inmigrantes. A menudo, esta época del año nos recuerda las tradiciones que dejamos atrás en nuestros países de origen, como las reuniones familiares, los sabores inconfundibles de nuestras comidas típicas y las costumbres que definieron nuestra infancia.
Como colombiana viviendo en Estados Unidos desde hace más de una década, entiendo lo desafiante que puede ser encontrar un equilibrio entre mantener nuestras raíces culturales y adaptarnos a una nueva realidad. Esta guía ofrece consejos prácticos para cuidar tu salud mental mientras celebras las fiestas en un nuevo país, sin dejar de lado tus tradiciones.
Es normal extrañar las reuniones en casa de los abuelos, las novenas con villancicos, los buñuelos y natillas, y el calor de la familia reunida. Estas costumbres hacen parte de nuestra identidad, pero es importante no quedarnos atrapados en lo que ya no tenemos. Intenta crear una pequeña tradición que te conecte con tu país, como cocinar una receta especial o escuchar música navideña de tu infancia.
Tip: Habla con tus hijos sobre estas tradiciones. Al compartirlas, no solo honras tu pasado, sino que también los ayudas a sentirse conectados con sus raíces.
Adaptarte a una nueva cultura no significa abandonar la tuya. Piensa en cómo combinar elementos de tus tradiciones con las de tu nuevo entorno y las de tu pareja, si provienen de otra cultura. Por ejemplo, en mi casa celebramos la Nochebuena con lechón al estilo cubano de mi esposo, pero también preparamos pasteles. Esto no solo enriquece la experiencia familiar, sino que ayuda a nuestros hijos a entender y valorar sus múltiples identidades culturales.
Idea: Designa una actividad especial que sea única para tu familia, como decorar juntos con símbolos que representen ambas culturas o intercambiar historias sobre las fiestas en tu país de origen.
No tienes que vivir estas fiestas en aislamiento. Busca eventos o grupos locales que celebren tradiciones similares a las tuyas. Muchos centros culturales, iglesias o restaurantes organizan actividades que te permitirán revivir parte de tus costumbres y compartir con otros que entienden tu experiencia.
Recuerda: Formar una comunidad en un nuevo país es esencial para tu bienestar emocional.
Sentirte acompañado y comprendido puede reducir el estrés y mejorar tu salud mental.
Es normal sentir una mezcla de emociones durante las fiestas: alegría, tristeza, gratitud y añoranza. Reconoce lo que sientes sin juzgarte. Habla con amigos, familiares o incluso con un terapeuta si te sientes abrumado.
Ejercicio: Dedica un momento para escribir una lineas para ti mismo, reflexionando sobre lo que extrañas y lo que te hace feliz en tu vida actual. Esto puede ayudarte a procesar tus sentimientos y enfocarte en lo positivo.
Criar hijos en un nuevo país significa que estarán expuestos a diferentes influencias culturales. Al compartir con ellos tus tradiciones y explicarles su importancia, no solo refuerzas su identidad, sino que también construyes un puente emocional entre generaciones.
Actividades: Canten juntos villancicos tradicionales, cuéntales historias sobre cómo eran las fiestas en Colombia, o involúcralos en la preparación de comidas típicas. Esto les permitirá experimentar la riqueza de su herencia cultural de manera práctica y significativa.
Entre la planificación de fiestas, las compras y las celebraciones, es fácil olvidar que tu salud mental también importa. Tómate tiempo para descansar, reflexionar y disfrutar de las cosas que amas. Esto no solo te beneficiará a ti, sino que también te permitirá estar más presente para tu familia.
Recuerda: Estar lejos de casa no significa perder el espíritu navideño, sino transformarlo.
La experiencia de celebrar las fiestas como inmigrante puede ser un desafío emocional, pero también una oportunidad para crecer y crear algo único. Al adaptar tus tradiciones sin perder tus raíces, estás construyendo un legado cultural para tus hijos y reforzando tu conexión con tus orígenes.
Así como yo he aprendido a mezclar el sabor de mis raíces colombianas con las de mi esposo cubano y el ambiente estadounidense en el que crecen mis hijos, tú también puedes encontrar la manera de hacer que esta temporada sea especial, auténtica y llena de amor.
Te invito a reflexionar: ¿Qué tradiciones de tu país de origen quieres compartir con tus hijos estas fiestas?